El “síndrome” del hijo del medio

Estamos acostumbrados a que cada hijo cumpla un rol en la familia. El mayor siempre es el responsable. El menor es el consentido. Pero, ¿Qué pasa con los que quedan en el medio? Gran parte de ellos no se sienten grandes y fuertes, pero tampoco pequeños y consentidos. Constantemente luchan por encontrar un lugar en la familia y alguna razón para sentirse especiales.

Muchos doctores creen en la existencia del “Síndrome del hijo del medio”. Estos niños se caracterizarían por crecer sin la presión constante de ser el hijo mayor y sin el manto sobre protector que recibe el más pequeño.  Pero no por ello son más felices, sino que tienden a sentirse ignorados por sus padres, al ver que sus logros y triunfos no reciben la misma atención que los de sus hermanos.  Por ello tienden a ser rebeldes, y a comportarse en mal, como una manera de conseguir la tan buscada atención de sus padres.

Generalmente, estos pequeños son tildados como “conflictivos”. Suelen buscar amigos y relaciones lejos del grupo familiar. Los padres deben prestar especial cuidado a reforzar la autoestima de su hijo y hacerle notar su importancia dentro del grupo familiar, haciendo énfasis en que “no es menos que sus hermanos” y que los que quieren a todos por igual.

Siendo yo, “una hija del medio”, comprendo exactamente lo que dicen los especialistas. Crecí a la a sombra de un hermano mayor exitoso y sin importar cuanto me esforzase, nunca sería lo suficiente. Ese tipo de situaciones tienden a generar conflicto entre los propios hermanos, los que muchas veces no consiguen ser resueltos hasta la adultez.

A veces nos es difícil entender que cada uno de nuestros hijos es un ser diferente y especial a su propia manera. Entender y aceptar sus diferencias, evitando las dañinas comparaciones, junto con estar envueltos en actividades de su agrado. Ayudaran a cada uno de los hermanos a sentirse confiado y seguro acerca de sus pasos y por sobretodo un ser amado en su familia.

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