Educar para el amor

La sexualidad es parte integrante del desarrollo  de la personalidad y de su proceso educativo .Tiene que ver con la forma de ser, de sentir, de vivir el amor humano. Tanto en el plano biológico como el psicológico, cultural y moral, es donde se ven las características propias de los varones y las mujeres.

Podemos asegurar que si se trata de Dignidad Humana ambos son iguales, quizás no tanto para entenderse, pero sí para complementarse el uno con el otro de manera recíproca.

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El encontrarse con el otro, conocerlo y comprometerse con su realidad, con su vida, le da una dimensión afectiva para alcanzar el gozo de estar juntos y así poder con mayor entrega y donación de si mismo, transmitir vida. 
 
 Deberíamos transmitir a nuestros adolescentes que el amor y la fecundidad son valores. Valores para un mundo actual, no pasado, sino posible donde la sexualidad es riqueza, compartir todo.
 
 
La educación de la sexualidad implica una visión profunda del ser humano y un camino moral amplio y teniendo en cuenta qué es el hombre como persona. No tiene que ver solamente con aspectos  sanitarios, técnicos y científicos.
La sexualidad orientada,  integrada por el amor, tiene calidad humana. El amor deriva en una comunión amorosa y fecunda.

 

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