Educación musical aleja de los niños de drogas y violencia

Quizá uno de los más grandes temores que tenemos los padres una vez que nuestros niños llegan a la pre adolescencia, es la posibilidad que se vean envueltos en el consumo de drogas y episodios de violencia. Podemos poner cuidado en sus amistades, alertarles sobre los daños de dichas sustancia ilícitas, pero al final queda en mano de nuestro chico una decisión marcada por la presión de sus pares y la inmadurez propia de la edad.

musica Pero podemos ayudarles de otras maneras, abriéndoles mundos que van más allá de la curiosidad por lo prohibido. La música es un excelente ejemplo de ello y ha demostrado a través de diversos estudios el ser un estimulo positivo para un estilo de vida sano y un camino a la adultez en donde melodías se mezclan con una autoestima positiva y un crecimiento cimentado por un pasatiempo que les lleva a crear amistades duraderas tanto con jóvenes de su edad como con adultos que les guiarán en el difícil proceso de crecer.

Las orquestas infantiles y juveniles son un fenómeno que ha ido proliferando en el mundo y en el que niños y jóvenes de todas las condiciones sociales adquieren un espacio donde expresar no sólo el talento por un instrumento, sino que también sus miedos, inseguridades y dudas, construyendo un espacio donde junto a la adquisición de un talento, se aprenden habilidades útiles para diferentes aspectos de la vida.

No es necesario que nuestro niño se convierta en un virtuoso del piano o violín, lo importante es que se divierta en una actividad grupal donde podrá expresarse a través de uno de los placeres artísticos que nos acompaña durante toda la vida; El amor por la música.

Las orquestas infantiles están formadas por chicos desde los cinco años, quienes a través de técnicas desarrolladas en exclusiva para su edad, comienzan a adentrarse en el mundo de las melodías, donde años más tarde escogerán un instrumento que con suerte les acompañará hasta la edad adulta.

Los padres son responsables de inculcar en los chicos el amor por la música. Muchos cometen el error de pensar que la música clásica es la mejor para los niños. Si bien es positiva, también les beneficia exponerse a ritmos como el jazz, blues y aunque suene raro, el rock&roll, ritmo que hoy lidera las preferencias juveniles.

Padres e hijos podrán compartir actividades conjuntas que irán desde interpretar canciones en conjunto a asistir a conciertos y recitales donde encontraran gustos en común dando un espacio sólido a la comunicación familiar.

Fuente: Emol
Imagen: La República

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