Durante el embarazo, sal yodada

La mejor recomendación para prevenir que un niño o niña padezca bocio y retrasos graves en el desarrollo físico y mental es que la mujer embarazada ingiera sal yodada en vez de sal común. Así lo afirma el jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, Federico J. Soriguer.

La carencia de yodo durante el embarazo también aumenta las probabilidades de muerte de la madre, aborto espontáneo y mortalidad fetal tardía, por lo que Soriguer señala la importancia de que los médicos de atención primaria y los ginecólogos "informen cada vez más de la necesidad de una adecuada nutrición de yodo".

UNICEF ha alertado de que en España entre el 30 y el 50% de las mujeres embarazadas presenta deficiencias en el consumo de yodo, por lo que más de la mitad de los 500.000 nacimientos previstos por el Instituto Nacional de Estadística para 2009 pueden tener riesgo de padecer trastornos por déficit de yodo (TDY).

Soriguer ha explicado que el yodo es un nutriente necesario para el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides que regula el crecimiento y el metabolismo.

Existen tres clases de sal: común, marina y yodada, y ésta última, fácil de encontrar en tiendas y centros comerciales por unos pocos céntimos más que las otras, se consigue gracias a una pequeña manipulación industrial.

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