Donación de óvulos y esperma

Hoy en día se ha producido un gran retraso en la edad de la maternidad y muchas parejas comienzan a intentar ser padres pasados los 35. La escasa calidad del semen debido a la alimentación y el ritmo de vida, unida a que a partir de los 32 años la fecundidad de la mujer comienza a descender, supone un gran problema para muchas parejas que acaban recurriendo a ayuda médica para poder ser padres.

El primer paso es acudir a la Seguridad Social, que ofrece varias oportunidades, pero en muchos casos no son suficientes. Una vez fracasados los intentos que cubre la sanidad pública, son muchos los que acuden a  las clínicas privadas e institutos médicos dedicados a la fecundidad.

Esto supone un gran desembolso económico, además de un estrés añadido a la frustración de no conseguir el deseado embarazo. Las mujeres deben someterse a tratamientos hormonales que alteran su estado físico y emocional y muchas parejas se resientes y se rompen en el intento.

En ocasiones es suficiente con utilizar el propio esperma del hombre, una vez descartados los espermatozoides no válidos, e introducirlo directamente en la mujer previamente tratada con hormonas. Pero en otro casos se han de utilizar óvulos o esperma de donantes.

La Ley prohíbe su comercialización, pero las clínicas dedicadas a la fertilidad deben proveerse de semen y de óvulos para sus pacientes, de manera que ofrecen remuneraciones económicas a los donantes como compensación por las molestias.

Unas molestias que son mínimas para el 10% de los hombres que son aceptados como donantes, pero bastante más engorrosas para las mujeres. Por eso la media de pago es de 30-60 euros por cada muestra de semen y unos 600 por cada donación de óvulos.

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