Diversidad en las aulas

Cuando llevamos a nuestros hijos a las guarderías o incluso a los colegios, nos damos cuenta que ya no sólo van con niños de su misma nacionalidad, españoles, sino que comparten aula, pupitre, estudios, con niños y niñas de muy distintas nacionalidades: ecuatorianos, árabes,…

En principio no debería haber ningún problema porque los niños son niños y ellos no entienden de diversidad o de ser diferentes, únicamente ven a un niño que es diferente a él pero con el que puede jugar y compartir juguetes, hablar y hacer los deberes,… En definitiva, ven a una persona como ellos, al margen de las distinciones que algunos mayores podamos hacer.

En las guarderías hay una anécdota cuando entran en clase los niños de personas árabes y es que, en su cultura, está prohibido tomar carne (un determinado tipo de carne) y, cuando haces la ficha de los niños para darles comida te vas fijando que, en alergias, los padres apuntan siempre lo mismo, la carne, y no es que sea una alergia sino que sus hijos tienen prohibido comer carne y para que las maestras no vayamos a darles,nos ponen que son alérgicos (aunque muchos no lo sean).

Los niños, sean de la nacionalidad que sean, son niños y, como tales, juegan con otros niños sin preguntarles la nacionalidad o el país del que son. A ellos no les importa nada, sólo que se diviertan y quizás, muchas veces, los mayores deberíamos pensar como ellos. No ponernos tantas trabas para relacionarnos con personas de otras nacionalidades; al fin y al cabo, una vez fuimos niños y seguro que jugamos con algún niño de otra nacionalidad sin importarnos… No enseñemos a nuestros hijos a crear prejuicios donde no debería haberlos.

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