Dime cómo pintas y te diré quién eres

Cuando nuestros hijos e hijas son pequeños, hacen los dibujos sin una relación directa con la realidad. Los árboles pueden ser rosas o el cielo marrón.

No debemos corregirles, sino respetar su espontaneidad que será el inicio de su futura creatividad. A medida que se hagan mayores, se harán también más realistas tanto en los colores como en las formas. Aun así, les encanta conservar un grado de deformación de la realidad que les acerca a la fantasía.

El dibujo es un valioso reflejo de la personalidad y de sus sentimientos que son de ayuda si conocemos cómo se comporta el niño.

Por ejemplo, el color por el que se decantan en sus composiciones es un indicador de su personalidad:

  • El azul significa tranquilidad y equilibrio
  • El rojo energía e impulsividad

Pero, ¿qué pasa si utiliza colores oscuros como el negro, marrones o grises cuando puede elegir entre toda la gama de colores?

El predominio del negro significa protesta, rebeldía y también puede estar relacionado con el dolor o la tristeza. Si se utiliza ocasionalmente, el niño o la niña sólo está experimentando, pero si su uso es insistente indica agresividad, tristeza o ansiedad.

Si los padres, madres o el profesorado no nota nada raro en el o la pequeña, puede ser que esté pasando un momento de crisis o pequeña tensión que no tenga mayor importancia.

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