Dilemas prenatales

El nacimiento de Oihan, mi futuro bebé, ya nos está dando más de un quebradero de cabeza. A pesar de que todavía le faltan unos 3 meses para nacer. Aunque, claro está, el pobre no tiene la culpa.

Ahora mismo, mi marido y yo andamos como locos pensando y buscando guardería. ¿Cerca de casa? ¿Cerca del trabajo? Al final sólo das palo de ciego.

Para mas ‘inri’, como al Gobierno de mi Comunidad le ha dado por adelantar la fecha de nacimiento de los bebés un mes, ya no entramos en las fechas para solicitar una guardería pública. Busca un centro privado, que no se escapen del precio, que acepten lactantes… ¡Toda una odisea!

Claro, que entregues la solicitud no quiere decir que tengas la plaza asegurada. Así que nada, aunque el personal médico nos recomiende tranquilidad y dejar fuera el estrés, resulta imposible. Y más con una tripa ya de 6 meses y con la cabeza puesta 24 horas en el futuro bebé.

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Por otro lado, está la pena de tener que dejar a un bebé de 4 meses varias horas al día en una guardería. ¡Es tan pronto, tan pequeñito! Pero hoy en día a ver quién vive sólo con un sueldo.

Por eso, los Gobiernos, y en concreto en este país, deberían tener más en cuenta está situación y facilitar y mejorar las condiciones de las familias respecto a los trabajos. Otros países de Europa ofrecen muchas más opciones a las familias y una vez más, España va a la cola.

Por otro lado está el tema de la Educación Infantil. En Navarra, un 70% de las solicitudes quedan fuera de las convocatorias públicas. Cuando debería ser un servicio de cobertura total para todas las familias que así lo quisieran.

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