Diabetes gestacional

 

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Los cambios hormonales en el embarazo vuelven loco a nuestro organismo. Ya nada se comporta como antes. Si antes reíamos ahora lloramos. Si nos gustaban los mariscos ahora nos dan asco. Pero también muchas funciones de los órganos de nuestro cuerpo cambian radicalmente, incluso llegando a producir algunas afecciones que deben ser tratadas medicamente, pero que, con los cuidados adecuados, no revisten mayor riesgo para el embarazo, y al dar a luz tienden a desaparecer. Una de ellas es la diabetes gestacional.

La diabetes gestacional se produce por una resistencia a la acción de la insulina,la que debería ser controlada a través de la función del páncreas. Pero, cuando el órgano falla, se produce un aumento de glucosa en nuestra sangre que no somos capaces de absorber, por lo que se provoca una hiperglucemia. Generalmente tiende a presentarse entre el segundo y tercer trimestre del embarazo y a afecta a 5% de las embarazadas.

Toda mujer embarazada debe realizarse una prueba para detectar si padece esta afección, aunque también existen síntomas a los que hay que estar alerta; fatiga extrema, infecciones constantes, mucha sed, pérdida de peso aún cuando nuestro apetito se incremente. Si notamos cualquier de estos síntomas es necesaria una consulta inmediata con el ginecólogo para detectar la enfermedad y comenzar con el tratamiento.

El tratamiento consiste en preocuparse de mantener los niveles de azúcar en la sangre en índices normales. Para ello se elabora un plan nutricional junto con una nutricionista especializada en estos casos. También en necesario hacer un seguimiento cercano al bebé a través de ecografías y monitoreos cardiacos. Son pocos los casos en que se necesita un tratamiento con insulina inyectable.

Los hijos de madres que presentaron diabetes gestacional suelen nacer con un peso sobre lo normal. Se debe vigilar de cerca el nivel de azúcar en la sangre del bebé, el que puede ser más bajo que el normal, si ese es el caso, se el administra glicemia por vía intravenosa. Pero no te preocupes, no existen mayores consecuencias futuras.

Después del parto, la diabetes gestacional tiende a desaparecer, aunque quienes la han padecido tienen un riesgo más alto de desarrollar diabetes tipo II. Para evitarla se recomienda seguir una dieta sana, controlar el peso, tener una actividad física constante. Si vuelves a embarazarte, debes tener especial cuidado, pues los riesgos de volver a padecerla aumentan.

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