Descansar en su propio dormitorio

Para los pequeños puede ser difícil acostumbrarse a dormir solos. Antes que nada podemos decir que es perfectamente normal. Por absurdo que parezca, un bebé no nace sabiendo dormir. Así como comer, caminar e incluso sostener su propia cabeza en posición erguida, todo ser humano debe aprender a dormir. No es fácil. Hay dos aprendizajes que son lentos y que deben tomarse con paciencia. En primer lugar, el bebé debe aprender a dormirse, es decir, a conciliar el sueño. Muchos bebés sólo pueden conciliar el sueño mientras comen, es decir, ya sea pegados al cuerpo de su mamá si toman pecho o tomando su biberón. Otros bebés pueden lograr dormirse sustituyendo estas dos cosas por un chupete plástico. De hecho, cuando nos acercamos a ver un bebé que duerme podemos ver que siguen manteniendo el reflejo de succión moviendo sus labios como si estuvieran succionando (este movimiento se llama movimiento peristáltico) y tomando leche. En esta etapa es muy importante tener paciencia pues no debemos dar por sentado que el bebé sabe dormirse. Necesita ir aprendiendo poco a poco. Otro aprendizaje lento a realizar es el hecho de “volverse” a dormir. Todos los seres humanos, incluso adultos, nos despertamos normalmente por la noche. Una o dos veces, pero cuando ya somos grandes ni siquiera nos damos cuenta. Simplemente volvemos a retomar el hilo del sueño de forma imperceptible. Pero esa forma de seguir durmiendo, también es un aprendizaje bastante lento. Así que a armarnos de paciencia para poder calmar y darle seguridad a ese pequeñito que tanto amamos hasta que logre realizar esos dos aprendizajes.

Una vez logrados, y hay que aclarar que no hay una edad para ello, el pequeño puede dormir en su propia habitación. La cuestión es que muchos niños no quieren. Hay que reconocer que muchos no desean alejarse porque se les impuso prematuramente la idea de que deberían dormir solos a pesar de que lloraran o sintieran miedo. Otros simplemente se sienten muy cómodos cerca de los brazos de mamá y papá.

Por ello es importante que su dormitorio sea un espacio colorido y agradable. Lleno de las cosas que más disfrutan, con un ambiente diseñado de forma segura y cómoda para ellos. La ropa de cama, las cortinas, los colores de los muros…todo debe tener una cierta armonía y ser placentero para el pequeño ocupante. Ya sea que elijamos pintar o utilizar papel pintado, que decidamos darle un estilo Montessori o un estilo tradicional al dormitorio, es fundamental que el niño participe en la toma de decisiones. Que poco a poco y de forma asertiva vaya sintiendo que es su propio espacio. El tomarse el tiempo de involucrarlo en la decoración eleva las probabilidades de que se enamore paulatinamente de su dormitorio y no llore o intente irse al dormitorio de los padres todos los días.

Otro elemento muy importante es que no forcemos a los pequeños. En el momento en que una noche tranquila nos puede hacer muchísima falta pues como mamás nos sentimos agotadas y cansadas, puede parecer lejano e inalcanzable el momento en que los niños duerman solos y toda la noche sin problema. Va a llegar, sólo es cosa de ayudarlos con amor y de armarnos de paciencia. 

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