Desarrolla su inteligencia

Hasta los seis años, los niños y niñas tienen un potencial intelectual que no volverán a tener el resto de su vida. Son como ‘esponjas’ que lo absorben todo, por eso, una estimulación adecuada y sistemática contribuye a desarrollar sus enormes capacidades.

Sobre todo durante los tres primeros años, ser recomienda que el niño o la niña crezca rodeada de estímulos sensoriales y psicomotrices. Es lo que se denomina aprendizaje temprano.

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Una de las ideas más importantes que deben tener clara padres y madres es que todo niño o niña llega al mundo con una enorme capacidad para aprender. De hecho, para los seis años ya ha aprendido a entender el lenguaje oral, a leer, a reconocer objetos mediante el tacto, a caminar, a hablar y a escribir.

Estas capacidades son únicas del ser humano y suponen la base de todo aprendizaje posterior. Aunque, lógicamente, un bebé no nace aprendido, debe aprender.

Por eso el aprendizaje temprano, a través de los sentidos y del movimiento hace que al cerebro lleguen estímulos para favorecer el desarrollo neurológico. Eso no quiere decir que todos los bebés aprendan al mismo ritmo o que si uno no habla a los 18 meses tenga algún problema.

Cada niño y cada niña aprende a un ritmo diferente, pero el patrón común es que si se le estimula desde su nacimiento su aprendizaje y su desarrollo será mayor y mejor.

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