Deporte desde pequeños

El mayor de los niños comenzó a hacer deporte extraescolar con tan sólo dos añitos. Dos días a la semana iba durante una hora al polideportivo donde hacían juegos sencillos para estimular la psicomotricidad. Disfrutaba muchísmo. Ya con cuatro años empezó a aprender a nadar y con seis le apuntamos a multideporte, donde cada día practican algo diferente. Así, se despeja de las clases y aprende normas y trabajo en equipo.

El pequeño nunca ha hecho nada hasta ahora y este año empieza natación. Entre los motivos de que no le hallamos matriculado en ningún deporte todavía está el que es un niño que necesita menos actividad física que el mayor y que se entretiene jugado en su habitación durante horas, algo que el mayor no ha hecho nunca.

De todas formas, espero que este sea el inicio y que a partir de ahora siempre haga deporte, porque considero que después de tantas horas en clase necesitan quemar energía para descansar mejor, para trabajar su cuerpo, por su salud y para crear hábito.

Cuando era niña, a mi siempre me obligaron a practicar algún deporte. Durante años iba llorando, pero ahora me alegro mucho de que me hicieran ir. Con mi hermano ocurrió lo mismo, pero mi hermana nació 10 años después y mis padres ya no tenían ganas o fuerzas para pelear más y le dejaron abandonar el deporte. Hoy en día, mi hermano y yo tenemos mejor ritmo, habilidad, coordinación, etc. que mi hermana y ella se lamenta de que lo le obligaran a seguir.

Creo que está bien que los niños hagan actividades extraescolares, pero siempre tienen que hacer algún deporte. Sobre todo si son niñas, porque las mujeres abandonan el deporte en cuanto llegan a la adolescencia y es un hábito muy sano que se debería fomentar, además de una forma de mantenerles alejados de formas de ocio perjudiciales.

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