Deficiencia Mental

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la deficiencia mental como “un funcionamiento intelectual inferior, al término medio, con perturbaciones en el aprendizaje, maduración y ajuste social, constituyendo un estado en el cual el desarrollo de la mente es incompleto o se detiene.”

Otra definición, similar a la anterior, es la establecida por la AAMR (American Association on Mental Retardation): “el retraso mental se refiere a limitaciones sustanciales en el funcionamiento actual (de las personas). Se caracteriza por un funcionamiento intelectual significativamente inferior a la media, que se presenta juntamente con limitaciones en dos o más de las siguientes áreas de habilidad adaptativa:
  • comunicación,
  • cuidado de uno mismo,
  • vida en el hogar,
  • habilidades sociales,
  • uso de los servicios de la comunidad,
  • autorregulación,
  • salud y seguridad,
  • habilidades académicas funcionales,
  • tiempo libre,
  • trabajo y
  • se manifiesta antes de los 18 años”.

Una persona deficiente mental puede tener varios grados, desde el que tiene menos condicionantes y no le supone tener muchas limitaciones, hasta el que se ve afectado por limitaciones mayores (hasta el punto incluso de no poder realizar ninguna acción).

Cuando un educador infantil, o una madre se encuentran con un caso así, lo importante es tener claros los objetivos que vamos a marcarnos para ayudar al pequeño a crecer. El niño tiene que ser capaz de entender, imitar y seguir instrucciones verbales, esto es lo más importante que hay que marcarse porque es un gran avance si se consigue.

Los niños con deficiencia mental se caracterizan por (a nivel comunicativo):

- Aparición del lenguaje más tardía.

- Primeras palabras con sentido nunca antes de los 2 años.

- Adquisición gramatical lenta.

- Simplificación de estructuras gramaticales.

- Adquisición de un léxico y una semántica reducidos.

- Dificultad para comprender ciertas preguntas.

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