¿Cuándo se induce un parto?

Lo mejor es que los bebés nazcan de forma natural, pero a veces la mujer y el niño pueden correr algún riesgo, por lo que es necesario desencadenar el parto de forma artificial.

Esta práctica se suele aconsejar en casos en los que hay una rotura prematura de membranas (se rompe aguas), si el embarazo se prolonga en exceso (supera la semana 41+3 días), si la madre tiene algún tipo de enfermedad como hipertensión o diabetes, si se encuentra meconio en el líquido amniótico o si existe un crecimiento intrauterino retardado (el bebé deja de crecer a un ritmo normal).

Como cada mujer y cada caso es diferente, será el personal médico quien valorará individualmente qué medio es mejor para inducir el parto y cuándo se realizará.

Fundamentalmente, lo que determinará el método es el estado del cérvix o cuello del útero. Para conocerlo se emplea el test de Bishop que consiste en determinar la longitud del cuello uterino, su consistencia, su posición respecto a la vagina, la dilatación y la distancia de la cabeza del feto de la salida del canal de parto.

Cuanto más favorable sea esta información, más fácil será la inducción. Además de estas características, también se valorarán otras circunstancias como si es madre primeriza, si se ha tenido una cesárea anterior o si se ha roto aguas.

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