¿Cuándo amamantar al recién nacido?

Durante la lactancia, la madre debe amamantar a su bebé a demanda, es decir, siempre que el niño o la niña tenga hambre. Lo normal es que el bebé no tome mucha cantidad, pero querrá hacerlo con frecuencia. La mayoría de los bebés necesita mamar entre 10 y 12 veces cada 24 horas, es decir, cada tres horas.

Al principio y mientras se regulariza la producción de leche, es aconsejable despertar al bebé para la toma. Si no, cuando despierte estará hambriento o hambrienta y no se alimentará bien. Una vez que ya todo sea normal será el bebé quién demande lo que necesita.

Para saber cuando tiene hambre la madre y el padre deben buscar indicios como el reflejo de búsqueda (abre la boca y gira la cabeza hacia donde piensa que está el pecho), el llanto o si realiza movimientos de succión con la boca.

Las madres primerizas, en muchas ocasiones, no saben si el bebé ha mamado lo suficiente. Una pista es si se le oye tragar a medida que come y que duerma bien después de la toma. También debemos estar atentos y atentas a las veces que mancha el pañal. Lo normal es que orine unas seis veces al día y que haga heces blandas y de color amarillento entre dos y cinco ocasiones.

Otro indicio será que los pechos de la madre queden blandos y ‘vacíos’ después de cada toma.

Si en un principio la cantidad de leche producida por la madre es insuficiente, no hay que preocuparse. La naturaleza es sabia y poco hará que ésta se adecue a la demanda del bebé. Cuanto más se consume, más se produce.

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