Cumpleaños feliz

Llega el cumpleaños del niño y ya no es como en nuestros tiempos en los que se organizaba una merendola en casa con chocolate y tarta y salíamos todos a jugar al patio. Ahora no, ahora se paga un dineral para que los niños vayan al Mac Donald’s, a la bolera o al parque de bolas del Centro Comercial a comer comida prefabricada.

Además, tenemos el paquete de chuches que hay que repartir en clase, que debe ser para competir porque el del cada uno es mayor y llega al punto de que algunos ya no llevan golosinas sino regalitos del “todo a 100” o de la tienda de los chinos.

Como si fuera poco el pagar los libros, la maleta con ruedas para que no tengan escoliosis, el estuche con mil rotuladores, compás y muchas cosas más, la calculadora y las playeras de marca para que el pobre no se sienta marginado…¡llega el cumpleaños y parece la fiesta de graduación!

Y no se te ocurra llevar un paquete de gusanitos y un chicle e invitarles a bocadillos de chorizo y chocolate en tu casa, porque entonces eres una mala madre y el niño te monta un número porque es el único de su clase que esto y que lo otro…Lo que hay que aguantar.

Y cómo parece que éramos muchos los que pensábamos que esto se nos iba de las manos, una madre ha tomado la iniciativa y ha propuesto dos cosas: la primera, que todos los niños lleven lo mismo a clase el día del cumpleaños, pastel tipo Tía Mildred y globos los pequeños y bolsa de chuches con precio máximo los mayores. Y la segunda, celebrar los cumpleaños en grupos, cada mes los niños de la clase que cumplan en esas fechas. De esta forma además, se puede invitar a toda la clase y no se producen distinciones y marginaciones.

Deja un comentario