Cuidado con las infecciones

Piscinas, playas, ríos… entrañan peligro, y no solo por el riesgo de ahogamiento. El agua puede albergar organismos causantes de enfermedades.

En personas sanas, estos pequeños pero potentes organismos no suelen poner en peligro la vida. Sin embargo, pueden ser peligrosos en personas con defensas bajas, niños e individuos con enfermedades crónicas.
Las enfermedades que se contraen en el agua se transmiten a través de materia fecal (de animales o de humanos) presente en ella.

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Aunque posiblemente no hay forma de protegernos y proteger a los niños totalmente de estos patógenos, es posible minimizar la exposición a ellos.

Para ello, haz siempre caso de las señales de “No se permite el baño”: no solo se ponen por peligro de ahogamiento, sino por presencia de materias contaminantes, desagües de aguas negras, etc.

Debemos preguntar si la piscina está depurada, debidamente clorada y tratada, y la frecuencia con que se revisa su estado.

Enseña a los niños y niñas a cerrar la boca en el agua y a intentar no tragar agua de las piscinas y explícales por qué ellos deben hacerlo.

Debemos evitar los baños en ríos y lagos; pocos ofrecen total garantía. Si tienes piscina en casa, cambia el agua frecuentemente o realiza una depuracion aguas.

Evita transmitir enfermedades. Predica con el ejemplo, y enseña a los niños y niñas a darse una ducha antes de entrar en la piscina.

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