Cuida sus ojos del sol

En verano se habla mucho de insolaciones, de quemaduras en la piel, pero menos de los efectos nocivos del sol en los ojos, especialmente delicados, de los niños.

De toda la radiación solar que atraviesa la atmósfera y llega hasta la Tierra, solo percibimos los rayos que nos dan luz y calor. Pero los rayos infrarrojos y los ultravioletas, los más nocivos, no dejan de estar ahí por mucho que no los sintamos, y su energía es superior a la de los rayos visibles. Cuanto más “bombardean” nuestros ojos, mayor es el peligro de estos rayos, que alcanzan su máxima actividad entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde en verano.

Los rayos ultravioletas, como todos los rayos del sol, llegan a los ojos de 3 maneras: el ataque directo contra nuestra pupila, de forma difusa cuando son filtrados por las nubes o la bruma y a través de la reverberación desde las superficies que, como el agua o la arena, los reflejan.

Los rayos infrarrojos son de efecto inmediato. Queman instantáneamente la retina. Las consecuencias de los ultravioletas, por el contrario, tardan más en aparecer. Pero unos y otros provocan daños tanto en la zona externa, como en el cristalino, o en el fondo de ojo, cuyas consecuencias aparecerán en la edad adulta en forma de cataratas o degeneración de la retina.

Resulta imprescindible, por tanto, proteger los ojos de los niños cuanto antes. Una precaución más importante aún debido a que la capa de ozono que filtra los rayos UV se está debilitando y disminuye.

www.guiadelnino.com

Deja un comentario