Cuídate durante la lactancia

Una de las maravillas de la leche materna es que puede cubrir las necesidades alimenticias del bebé aunque tú no estés alimentándote bien. Pero que tu bebé no se vea afectado por tus deficiencias alimentarias no quiere decir que tú no las sufras. Es importante que absorbas vitaminas y nutrientes suficientes porque necesitarás energía para cumplir con las exigencias diarias que supone cuidar a tu hijo.

Considera la lactancia como una fase que de constante motivación para mantener la dieta saludable que ya seguiste durante el embarazo. Esfuérzate en comer cereales integrales, legumbres, frutas y verduras frescas y alimentos que te proporcionen suministren suficientes dosis de proteínas, calcio y hierro. Puedes permitirte un caprichito dulce de vez en cuando, pero no a cada rato.

Comer bien no quiere decir comer más. Los expertos solían recomendar a las mamás lactantes que añadieran 500 calorías más al día, pero estudios recientes indican que las mamás que dan el pecho no necesitan necesariamente aumentar el consumo de calorías. Tus necesidades energéticas dependerán de tu peso actual y de tu grado de actividad. No existe una regla general para todas las mujeres.

Si crees que para perder peso es preciso destetar al bebé, no te preocupes: amamantar ayuda a reducir la grasa depositada durante el embarazo para prepararte para la lactancia. Algunas mamás notan que el peso simplemente va desapareciendo mientras dan de mamar. De todos modos, calcula que necesitarás entre diez y doce meses para volver a tu peso de antes del embarazo. No es nada recomendable tratar de adelgazar hasta pasadas al menos seis semanas desde el nacimiento. Reducir tu alimentación en esas primeras semanas puede afectar tu producción de leche.

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