Cuando los miedos infantiles tocan la realidad

 

20070124000846-10minuti

Hace unas noches una amiga me pidió si podía cuidar a sus hijos de 3 y 6 años mientras ella iba a una cena.

A la hora de dormir, acosté a ambos chicos en sus respectivas habitaciones y el menor me pide que me quede con él mientras se duerme, pues tenía mucho miedo que alguien entre a su casa y le haga daño. Me tomo la mano y me dijo que por favor no se la suelte, que le cuidase y que vigilara la puerta. El chico se notaba bastante angustiado.

Sé que nunca ha entrado ningún ladrón a la casa de los chicos ni han tenido una experiencia de ese tipo, por ello me desconcertó la reacción y el terror que sentía Maxi de 3 años. Los miedos a esa edad suelen relacionarse a factores como la oscuridad, ansiedad de separación, imágenes fuertes, ruidos inesperados, etc.

Los miedos son parte del desarrollo de cada niño, les ayudan a adaptarse al mundo y prevenir peligros potenciales. Son parte de su proceso de aprendizaje y los adultos debemos contenerles y explicarles que las cosas no son lo que parecen.

Pero Maxi tenía miedo a una situación extremadamente real, a la que los adultos también tememos en el mundo de hoy. Un niño tan pequeño ya tiene terror del mundo en el que vive. Seguro vio parte del noticiero y escuchó de algún caso de robo a un hogar. Suficiente para aterrorizar a un niño.

Cuando tenía 10 años, en la noche de año nuevo entraron a robar a la casa de un chico de mi colegio, estaba 2 años más arriba que yo y fue abusado y asesinado. Durante los siguientes 3 años estuve aterrorizada de dormir sola, cada sombra que veía en la pared de mi cuarto era un asesino o ladrón. Nadie podía decirme que no podía ocurrir a mí, pues ya le había pasado a mi compañero, y en el mismo barrio.

Lo único que pude decirle a Maxi esa noche, es que iba a estar a su lado cuidándole y atenta a todo, y que no iba a dejar que nadie le hiciese daño, ya que era un niño muy importante para mi. Así Maxi pudo relajarse y dormir.

Me dejó muy preocupada el tema que un niño tan pequeño tuviese tal grado de preocupación por temas extremadamente cercanos a la realidad de cada día. Nuestros pequeños tienen los ojos muy abiertos y más que nunca debemos demostrarles que estamos allí para protegerles.

Deja un comentario