Cuando la magia de la navidad ya no les convence

Recuerdo con una sonrisa, en mi infancia, lo nerviosa que me ponía el día de Navidad y el de Reyes. Nunca se me ocurrió cuestionar nada sino que me dejaba llevar por la ilusión y la magia de que unos reyes magos vinieran a mi casa por la noche y me dejaran regalos. Ilusa de mi, inocencia de los niños y niñas.

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Como para casi todo, no hay una edad estipulada para decirles a nuestros hijos e hijas que estas figuras mágicas no existen, sino que es la familia la que compra y regala los juguetes.

De hecho, en muchas ocasiones son ellos y ellas mismas las que empiezan a sospechar y a hacernos preguntas ‘incómodas’. Llegados a ese punto, es mejor decirles la verdad y explicarles lo qué se hace y por qué. Aunque en un principio se sientan desilusionados e incluso engañadas, como nos ha pasado a todos y todas se les pasará y comenzarán a disfrutar desde otro punto de vista. Desde la persona que también puede hacer regalos.

Debemos recalcarles que no pueden ir por ahí, por el colegio o con otras amistades diciéndolo, porque muchos y muchas de ellas pueden no saberlo todavía. Y más todavía si se tiene un hermano o hermana pequeña. Guardar ese secreto les hará sentirse importantes.

A mí, a pesar del paso del tiempo, me sigue haciendo ilusión regalar y que me regalen. Y claro, siempre vendrá un bebé, hijo, hija, sobrino, sobrina, nieto, nieta…en cuyos ojos podamos seguir viendo la inocencia y la ilusión.

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