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Por muy buen embarazo que una pase, siempre hay pequeñas molestias que nos acompañan durante la gestación del bebé. Son detalles que a lo mejor no te impiden llevar una vida normal, pero que precisamente por eso no aparecen detallados en los libros o no salen a colación en las conversaciones de embarazadas. Me refiero a cosas como que te sangren las encías, que se te tuerzan más a menudo los tobillos, etc. Para conocer estas cosas y poder a asociarlas al embarazo podemos comprar revistas o libros sobre el tema, pero en mi opinión, es importante asistir a las clases de preparación al parto, dónde cada una pregunta sus dudas a la matrona y además de encontrar respuesta a nuestras propias interrogantes, escuchamos las de las demás. Así podemos oir cómo preguntan sobre algún síntoma que nosotras tenemos y que a lo mejor no se nos había ocurrido asociar con nuestro estado. Esto es importante sobre todo cuando no tenemos alrededor mujeres que hayan sido madres recientemente o que estén embarazadas a la vez que nosotras.

Además de estas pequeñas molestias están las ventajas, que también está bien conocer. Por ejemplo, dado que el olfato se desarrolla extraordinariamente, una se convierte en una excelente catadora de vinos, aunque pasar delante de un container de basuras supone una pesadilla. El pelo brilla y luce espléndido, cosa que hay que aprovechar porque con la lactancia pierde su fuerza. Estas “tonterías” nos pueden pasar desapercibidas si no nos rodeamos de mujeres que se encuentran en nuestra situación. Tampoco sería nada grave, pero…¡qué agradable es compartir estas pequeñas cosas con alguien que nos comprende y además ahondar en el conocimiento de todos los cambios que estamos sufriendo!

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