COMPARACIONES ODIOSAS

    

     Durante el primer año de vida tu bebé crece a un ritmo sorprendente, su peso se duplica hacia el quinto o sexto mes y se triplica cuando cumple un año.

    Para los papás nuestro hijo es el mejor, pero hay que ser objetivos. Lo mejor es que se esté atenta únicamente a los progresos de tu bebé, no a los de las vecinas, amigas, compañeras de trabajo o familiares. Cada niño tiene un ritmo y al único que debes escuchar es a tu pediatra. Ya que al final todos los peques tienen dientes, caminan, hablan y juegan.

    Las conversaciones en el parque o en la puerta de la guardería, con otras mamás, pueden llegar a ser muy estresantes, pues siempre hay algún niño que lo hace todo antes y mejor que el tuyo. No te agobies, los niños tiene que ir a su ritmo.

     Como orientación existen unas tablas, pero nunca son exactas para todos los peques, así que no te las aprendas a pies juntillas y, sobre todo, no hay que forzar a nuestros hijos a conseguir cosas que de forma natural ya se irán produciendo. Si al año todavía no se ha puesto a dar sus primeros pasos solito y todavía va cogido a todo cuanto se le pone delante, paciencia, no le obligues a hacerlo, solo puedes conseguir que coja miedo y aún ande más tarde.

     Mi hijo se soltó ha andar a los once meses, pero estuvo con mucho miedo cerca de dos meses antes, no había forma de que se soltara del único dedo de mi mano que me pedía para andar, hasta que un día, se puso a caminar el solo.

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