Comer por dos

Un de las cosas que más me gusta de estar embarazada es que los escotes me quedan de muerte. Cómo tengo poco pecho, me viene muy bien para lucir una o dos tallas más de sujetador. A lo mejor es por eso que he querido ayudar a redondearme y además de la tripa y los pechos, toda yo me he puesto como una bola. Ayyyy, luego ya no vale arrepentirse. Con eso de que no se me va a notar porque estoy embarazada, bollo por aquí, chocolate por allá y cada vez que toca visita con la matrona me pone la pilas.

Durante los nueve meses de embarazo se debe engordar entre 9 y 12 kilos. Ya no sirven las recomendaciones de madres y abuelas de que hay que comer por dos. Si comes por dos, el ginecólogo se encarga de cortarte. Enseguida me marcan la casilla del peso con un rotulador rojo y una vez que pasé los 12 kilos tuve que ir a una dietista.

Hacer dieta durante el embarazo o la lactancia está prohibidísimo, pero no llevar una alimentación sana. De manera que la dietista te puede poner unas pautas de alimentación para que no te falte nada, pero para ralentizar ese ritmo de engorde. Yo al principio las cumplí a rajatabla y no cogí nada de peso durante un mes. Pero me emocioné y volví a las andadas. Al final 18 kilos. A partir de 15 kilos, lo clasifican como parto de riesgo.

Teniendo en cuenta que la lactancia me da hambre, ya sé lo que toca. Cuando le quite el pecho al bebés a volver a la dietista. ¡Pero está vez sí que voy a para hambre!

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