Cómo saber si mi hijo tiene dones especiales

Para la mayoría de los padres sus hijos son especiales e inteligentes, llenos de vida y curiosidad, pero cuando nuestros niños empiezan a demostrar rasgos y habilidades fuera de las normales para su edad, llega la hora de preguntarse si estamos ante un pequeño genio.

dotado De tanto en tanto vemos en diarios y televisión noticias sobre niños genios que llegan a la universidad antes de la adolescencia o son capaces de reconocer los países en un mapa estando aún en pañales.

Los casos anteriores son raros, pero no es pequeña la cantidad de pres escolares que sorprender a sus padres con habilidades matemáticas, de lectura, musicales, entre otras. Ante ello queda la duda acerca del nivel de la inteligencia del pequeño y qué se debe hacer al respecto.

Lo mejor es consultar con una psicóloga infantil quien a través de la interacción con el niño mediante juegos, podrá evaluar sus capacidades sin intimidarlo. Es importante la charla de la especialista con los padres, los que completaran la información con una conversación sobre la vida en casa y las actividades y gustos del niño.

En caso de que la profesional detecte habilidades que sitúen el nivel de aprendizaje y desarrollo del niño por sobre las de su grupo, llega la hora de conversar con los padres y maestros acerca de un plan educacional, el que no sólo debe dirigirse al intelecto. Algunos chicos pueden leer y sumar a los tres años, pero disfrutan más de jugar y aprender comportamientos sociales con sus pares.

No por ello se deben dejar de lado los dones especiales del pequeño. Lo ideal es permitirle desarrollarse socialmente con otros chicos, manteniendo también ocupada su mente en tareas que le permitan desarrollarse sin presiones. Si es que el niño no quiere leer o seguir tocando el piano, es importante respetar su decisión. Los pequeños, especialmente aquellos más dotados intelectualmente, tienden a establecer su propio ritmo y presionarlos sólo les provocara rechazo en actividades que antes disfrutaban.

Criar un niño feliz, adaptado y con amigos, será a corto y largo plazo más satisfactorio que verle como un bicho raro en la universidad antes dejar de jugar a las muñecas o soltar sus autitos.

Imagen: Salta 21

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