¿Cómo producimos la leche?

Muchas veces no nos damos cuenta lo maravillosa y sabia que es la naturaleza. Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer se transforma adaptándose a las necesidades de ese nuevo estado.

La producción de la leche materna para alimentar al bebé es uno de esos milagros que solamente la mujer puede experimentar. Antes del embarazo, los senos están compuestos, en gran medida, por una combinación de tejidos de apoyo, glándulas mamarias y grasa protectora. Para cuando el bebé nace, los tejidos glandulares han reemplazado a la mayor parte de las células grasosas, siendo las responsables del aumento de tamaño.

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Integrada entre las células grasosas y el tejido glandular hay una intrincada red de canales llamados conductos mamarios que se multiplicaran gracias a las hormonas del embarazo. En el extremo de cada conducto hay unos alvéolos que es donde se produce la leche. Los alvéolos están rodeados de músculos diminutos que exprimen las glándulas y empujan la leche hacia los conductos.

Todo este sistema acaba de desarrollarse durante el segundo trimestre, por lo que se puede dar el pecho al bebé aunque éste sea prematuro.

Durante los primeros días de lactancia, el bebé se alimentará de una sustancia cremosa llamada calostro. Esta ‘primera leche’ está llena de proteínas y de anticuerpos que fortalecerán el sistema inmunológico del bebé. No será hasta las 72 horas después del parto cuando comience la producción masiva de leche gracias a la hormona prolactina.

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