Cómo interpretar la fiebre en los bebés

Cuando notamos que nuestro bebé presenta una temperatura corporal mayor a la habitual inmediatamente nos alarmamos, ya que suele ser signo de alguna enfermedad, pero la verdad es que los bebés pueden estar afiebrados por diferentes causas.

Ello se debe a que aún no son capaces de regular la temperatura de su cuerpo, la que puede subir o bajar de forma rápida y como respuesta a diferentes estímulos del ambiente y no necesariamente a una infección.

Por ejemplo, un pequeño puede reaccionar con un pequeño aumento de su temperatura normal a un día con mucho calor, ya que su cuerpo no sabe refrescarse por si mismo, tal como lo hace el de los adultos o niños mayores.

Interpretar la fiebre en los bebés va de la mano de la intuición materna. Si es que la temperatura del niño es menor a los 38C° y no se muestra decaído o diferente, intentemos desabrigarle un poco. Si es que el niño está aletargado, hay que observar como va desarrollándose su condición.

Cuando la fiebre sobrepasa los 38C° nos encontramos ante una situación anormal y en donde debemos consultar a nuestro pedíatra, sobretodo en los menores de dos meses, esperando las indicaciones del especialista. Si que ésta aumenta, un baño tibio puede ser de ayuda. Nunca debemos utilizar agua fría como forma de bajar la fiebre, ya que puede empeorar las cosas.

En el caso de que la fiebre de nuestro niño no cede en tres días o está acompañada de otras manifestaciones, será necesaria una visita al pedíatra. Si es que la temperatura del niño se eleva por sobre los 39C° debemos acudir a la sala de urgencias para una evaluación inmediata, previniendo cualquier tipo de complicaciones.

La clave es mantenerse alerta y en contacto constante con el pedíatra, ya que cualquier síntoma o señal pueden ser significativos a la hora de realizar un diagnostico y devolverle la salud a nuestro pequeñito.

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