Cómo enfrentar la muerte de una mascota

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Para los niños una mascota no es sólo un animal, es un amigo y compañero de juegos que forma parte integral de la familia. Por eso cuando una de ellas muere, nos asaltan dudas acerca de cómo comunicárselo a los chicos y ayudarles a lidiar con la pérdida.

Es imposible evitar que los pequeños se sientan mal por la pérdida y el peor error que podemos cometer es mentirles acerca de ello, diciendo que se fue a vivir al campo o alguna otra falsedad. Lo mejor es enfrentar el tema con delicadeza.

Lo que le digamos al niño depende de su edad y lo que pueda comprender. El nivel de madurez regula que detalles compartir y la profundidad de ellos. Un niño pequeño no será capaz de entender muchos conceptos asociados a la muerte. En caso de que el pequeño reciba una educación religiosa, podemos explicarles que su mascota se fue al cielo y los está mirando desde arriba.

Es más difícil en el caso en que la mascota está sufriendo y es mejor terminar con su vida. En niños mayores la oportunidad de despedirse es importante. Debemos siempre explicar que se hizo todo lo posible por ella y que ahora estará mejor. Es importante cuidar las expresiones que usamos, decirle a los chicos que el veterinario puso a su perro “a dormir,” puede llevarles a asociar el concepto de dormir a muerte o abandono, complicando situaciones cotidianas como la hora de la cama o una cirugía.

Que la mascota haya muerto no significa borrarla de sus vidas. Podemos hacer un álbum con sus fotos, o que los niños le dediquen dibujos. Incluso puede ser valioso compartir historias de nuestra niñez relacionada con animales.

Es imposible evitar la pena de una perdida, pero si manejarla y que les sirva en el camino del aprendizaje de la vida.

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