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Niños hemofílicos

July 8th, 2008 isa Posted in Consejos, General, Infancia No Comments »

 

La hemofilia es un trastorno genético hereditario caracterizado por la imposibilidad de la sangre para coagular. La padecen generalmente varones, aunque no es excluyente, y no tiene cura. Por suerte existen tratamientos que ayudan a sobrellevar mejor la enfermedad.

Los niños hemofílicos carecen de los factores sanguíneos que nos permiten coagular en caso de una herida o sangramiento. Por ello, en caso de una herida, estos pequeños no van a cicatrizar normalmente y en muchos casos deberán ser llevados a un centro de salud.

No todas las personas padecen la enfermedad con la misma severidad. Está va desde un grado suave o moderado, en la sólo se sangra ante heridas. Aquellos que la padecen de forma más severa pueden sangran espontáneamente de forma interna, aunque estos casos corresponden a la minoría de los enfermos.

El tratamiento más común es la inyección intravenosa de los factores coagulantes faltantes. El tratamiento se realiza con regularidad y es de por vida. A veces también se requieren transfusiones de plasma sanguíneo o sangre entera. Es muy importante preocuparse de que las transfusiones se realicen en un lugar certificado y que la sangre a transfundir sea chequeada ante enfermedades transmisibles por dicha vía.

Un niño nacido con hemofilia y que recibe el tratamiento adecuado durante toda su vida tiene las mismas expectativas de salud que el resto de las personas. Sólo debe ser más precavido ante heridas y accidentes. También es importantes informar a los profesores, enfermeras, y todo aquel que esté al cuidado del pequeño, ya que aparte del cuidado de las heridas, se debe saber que el niño no puede recibir medicamentos como la aspirina, ya que tiende a licuar la sangre y hacerlo más propenso a los sangramientos.

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Fimosis en el niño

June 3rd, 2008 isa Posted in Consejos, General, Infancia 1 Comment »

La fimosis es una condición que afecta al 10% de los niños menores de 4 años. Se da cuando el prepucio es demasiado estrecho y no es posible moverlo hacia atrás, lo que dificulta el aseo del pequeño exponiéndole a infecciones.

El problema afecta a un mayor número de niños según su etapa de desarrollo, aunque la mayoría de ellos va a superarlo en el crecimiento o a través de un tratamiento adecuado propuesto por el pedíatra y, en casos más complicados, un urólogo infantil. La idea es no extender el trastorno hasta la adolescencia cuando puede tratarse de un caso más grave.

Para muchos pequeños bastará con que los padres retraigan de a poco la piel del prepucio sin hacer fuerza. Si no es posible se tendrá que recurrir a la circuición.

Existen muchos mitos acerca de la circuncisión. Normalmente se le relaciona con prácticas de ciertas religiones pero también se trata de un procedimiento médico que además de corregir algunos defectos, permite una mejor higiene masculina.

Se trata de una intervención quirúrgica mínima que se realiza en el caso de que la fimosis no haya podido ser corregida por otro método y que el pequeño haya presentado alguna infección o problema genital producto de ella. Se trata de una cirugía ambulatoria y el tiempo de recuperación es de aproximadamente una semana.

El hecho de estar circuncidados no tendrá ninguna consecuencia futura para el varón tanto en su salud como en el aspecto sexual y reproductivo. Informes de la ONU indican que el 30% de los hombres en el mundo está circuncidado.

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Mi hijo va a repetir el año en la escuela

May 20th, 2008 isa Posted in Educación, General, Infancia No Comments »

 

primaria

 

Cuando la maestra de nuestro hijo nos cita para decirnos que cree necesario que nuestro hijo, que se encuentra en los primeros años de primaria debería repetir el año, se nos vienen mil preguntas y culpas a la cabeza. Acaso no le apoyé y ayudé suficiente, tendrá algún problema, e incluso nos cuestionamos como padres.

En los primeros años de primaria la repitencia no sólo se usa ante un pésimo rendimiento escolar, sino que algunas escuelas la recomiendan para niños que son demasiado inmaduros frente a sus pares, lo que les causa problemas de socialización. Sin embargo el estigma de “Repetir el año” va acompañado con el de tonto. El chico siente que falló y que no es capaz de cumplir con lo que se espera de él, por lo tanto la decisión debe ser meditada a fondo.

En casos de que nuestro hijo no haya alcanzado las habilidades básicas requeridas para pasar al siguiente nivel de enseñanza, no tiene sentido promoverlo a un grado donde estará completamente perdido.

En el próximo año escolar el pequeño tendrá la etiqueta de repitente y verá a sus amigos y compañeros del año anterior un nivel más arriba, lo que va a afectarle emocionalmente.

La decisión no debe tomarse a la ligera. Es necesaria la evaluación de un neurólogo infantil y una psicóloga del área para buscar problemas de aprendizaje y emocionales. Quizá la conducta de nuestro hijo responde a factores externos que pueden trabajarse con la ayuda de profesionales. Ellos determinaran junto con los padres cual será el destino del chico el próximo año escolar.

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