Es un momento que marca un antes y un después en el desarrollo de las chicas, y que están esperando con ansias o miedo desde hace un tiempo. Se trata de la monarquía, su primera menstruación y paso para convertirse en mujeres.
La llegada del periodo menstrual no debe tomar a la chica por sorpresa. Si bien hoy en las escuelas les enseñan sobre desarrollo y adolescencia, es importante que la madre o una mujer significante en su vida hablen con ella, respondiendo sus dudas y temores.
Generalmente la monarquía llega a en promedio a los doce años, pero es normal que lo haga antes o después, teniendo como edades límites los diez y dieciséis años. Que empieza muy temprano o demasiado tarde, puede implicar algún problema.
Las menstruaciones pueden resultar dolorosas, y las madres no debemos quitarle importancia a su dolor. Podemos aplicar calor local sobre la pelvis o espalda, acompañada de un analgésico indicado para su edad.
Es ideal que la niña tenga su primera visita con el ginecólogo antes de la primera menstruación, así se saca sus dudas con ayuda de un profesional especializado en chicas de su edad. Lo mejor es ir una vez que aparece el botón mamario.
El periodo menstrual no es algo malo. Muchas chicas se avergüenzan de él, y tienen miedo de hacer educación física e incluso realizar una serie de actividades. Lo importante es explicarles que es algo normal, y les prepara para seguir con su desarrollo, iniciando una nueva etapa de acercamiento entre madre e hija.
Imagen: Femenino
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Pasar de la cuna a la cama es un hecho importante, y hacerlo correctamente puede evitar situaciones complicadas tanto para el niño como los padres. Lo ideal es hacerlo entre los dos y tres año, aunque todo depende del pequeño.
Mariscos: Los expertos recomiendan que excluyas los mariscos de la dieta de tu bebé hasta su primer cumpleaños, debido a que son muy alergénicos.
Como beneficio adicional, si le preparar sus alimentos tú misma ayudarás a que tu bebé se acostumbre a comer igual que el resto de la familia, una táctica que te ayudará cuando tenga dos o tres años, edad en la que por lo general los niños son más quisquillosos en cuanto a la comida.
El no sentir con fuerza los rayos del sol no significa que no exista peligro, ya que durante el invierno el astro rey quizá no se hace sentir, pero sigue siendo dañino para la piel, sobretodo la de los niños, que es más delicadas.
Pero, ¿qué pasa cuando el chico va a la escuela? Los padres están temerosos a la hora de enviar a su hijo diabético al colegio, ya que allí no estarán cerca para ayudarle o asistirle en caso de problemas.