Castigos en la adolescencia

No existe ninguna madre que en algún minuto no se haya visto sobrepasada por las acciones o actitudes de su hijo o hija adolescente: Malos comportamientos, desobediencias, faltas de respeto y conductas riesgosas, nos obligan a buscar maneras de corregirles.

Si bien es importante comprender primero qué fue lo que llevó a nuestro hijo a cometer la falta, AngryTeen sobretodo si se trata de un comportamiento que nos preocupe, muchas acciones no pueden quedar impunes, por lo que es necesario recurrir a castigos.

Éstos serán diferentes a los de la infancia, ya que aquí estamos lidiando con chicos mayores cuyas personalidades están más desarrolladas y por ello requieren un tipo de penitencia no sólo acorde a lo que se hizo, sino que también a su forma de hacer.

El castigo debe ser acorde con la falta cometida y las reglas deben estar dispuestas desde antes. Un joven debe saber que el faltar a la escuela, beber, crear conflictos con sus hermanos, incumplir horarios tienen una penitencia asociada, y ésta irá ligada a la actitud que deseamos corregir.

Normalmente los castigos van asociados a lo que los adolescentes más valoran: Su libertad, y ella va de la mano de permisos paternos, dinero para sus gastos extra, práctica de hobbies, etc. No está de más repetir que la violencia física o verbal no será de ninguna ayuda.

Un castigo nunca debe dañar un área complicada. Si nuestro hijo tiene problemas para socializar, el prohibirle asistir a alguna actividad grupal sólo lo dañará más. La idea es que toda penitencia sea constructiva, el encerrarles sin hacer nada no logra enseñar lecciones, sólo crear frustraciones. El mostrarles cuales podrían haber sido las consecuencias de sus acciones será útil si es que nuestro hijo se comporta de forma peligrosa o dañina para su salud.

Si les disciplinamos de manera justa discutiendo cada acción que tomamos con ellos, podremos hacer que nuestros hijos adolescentes se sientan cómodos a la hora de compartir sus miedos y dudas con nosotros, haciendo de una etapa complicada el mejor momento para aprender a vivir.

Imagen: Priceless Parenting

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