Cambios…

A lo largo de nuestra vida muchos de nosotros habremos sufrido cambios de colegio, de guardería o de instituto.

Al principio, en la guardería, o incluso en el colegio, cuando no llevamos muchos años yendo al mismo colegio, no nos importa demasiado porque también es cierto que muchas de esas sensaciones, incluso de esos recuerdos, se pierden conforme crecemos; pero cuando ese cambio de colegio es con niños más mayores la situación cambia, más aún si en el anterior colegio ha tenido muy buenos amigos y ahora le toca integrarse en un grupo que ya está formado porque muchos de ellos han avanzado curso tras curso con los mismos compañeros de clase.

En esos momentos, los niños se sienten desamparados. Odian a sus padres por haberlos cambiado de colegio, cuando a ellos les iba bien allí, y odian su vida porque ha dado un giro radical, de 360º, al principio, y para ellos, un mal giro, que les hace sentirse vulnerables de las burlas de algunos de sus compañeros por ser el "novato/a" del curso.

¿Qué hacer en esas situaciones? Pues intentar brindarle todo nuestro apoyo. Aunque parezca que no,  quizás se esté sintiendo mal, quizás no le vaya bien en el colegio, o no tenga amigos. Se podría hablar con su tutor de vez en cuando, algunas veces sin que lo sepan los niños porque puede darse el caso de que esa preocupación sirva de motivo de burla (otra más) entre sus compañeros, por tener unos padres demasiado protectores.

También debemos intentar que hable con nosotros, que nos cuente lo que hacen en la escuela nueva, que invite a nuevos amigos, e incluso, y para alegría de él, seguro que le encantaría pasar una tarde con sus antiguos amigos, bien en casa o el parque, o en donde solían jugar antes.

Recordemos que nosotros también hemos sido niños y nos ha disgustado mucho cuando nos han cambiado de colegio. Recordemos lo que nos hubiera gustado que nuestros padres hicieran, siempre que estuviera en su mano, e intentémoslo con nuestro hijo, seguro que nos lo agradecerá.

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