Cambios de maestras/os

A lo largo del curso escolar, alguna veces nuestros hijos habrán pasado por un cambio de maestras, bien porque se han puesto malas y las sustituye otra maestra o maestro, o bien por otros motivos.

El caso es que los niños los cambios los notan, y mucho. Al principio nadie quiere ir con la nueva maestra, es lo normal porque no la conocen, para ellos es una extraña (o extraño) que está ahí, en su clase, pero a quien ellos quieren ver realmente, a su maestra, no está así que la decepción es mayor, por un lado el miedo de estar con una persona extraña, y, por el otro, la ansiedad que les puede producir no saber dónde está su verdadera maestra. Algunas veces incluso los niños lo sienten de una manera significativa esa pérdida de su maestra porque no quieren jugar, se muestran muy tímidos, no paran de mirar a la nueva maestra y cuando ésta se le acerca se ponen tensos, como con miedo.

En esos casos lo mejor para las maestras es darse a conocer lo mejor posible. Intentar alegrarles, divertirse con ellos, de manera que no la vean como un ogro sino como una persona normal y corriente que puede jugar con ellos. La mejor manera de ganarse a los niños no es obligándolos a aceptar algo que no quieren sino por medio del juego, a través del mismo conseguiremos que los niños vayan aceptando a su nueva maestra e incluso la quieran tanto como la suya.

Los padres también tenemos que adaptarnos a esa nueva maestra, no es sólo cuestión de los niños, ya que muchas veces estamos acostumbrados a que esa maestra trate de uno u otro modo a su hijo y cuando hay una nueva maestra y vemos que es diferente muchas veces queremos que se recupere pronto la otra maestra para volver a la rutina que nos tenían acostumbrados.

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