Cambiar los “no” por los “si”

Muchas veces los comportamientos de los niños se nos van de las manos y nos preguntamos qué estamos haciendo mal. Probamos con castigos, premios, amenazas y parece que nada funciona. ¿Son ellos? ¿Somos nosotros? Es en realidad una mezcla de todo.

Los niños son lo que sus padres. La referencia primera que tienen son los padres. Por más que parezca una cosa mínima, el tipo de lenguaje y el tipo de mensaje que les damos es fundamental para su conducta.

Si en nuestro día a día estamos repitiendo constantemente las cosas y no llegan respuestas, pasamos al grito y quizá ahí los niños reaccionen, pero con otro grito y así se produce una cadena difícil de parar. Pues bien, está comprobado que si cambiamos los “no” por los “si” nuestro mensaje llega más claro y más positivo y se obtienen mejores resultados, tanto para los niños como para los padres.

Si en lugar de decirles “ si no recoges tu cuarto, no ves la tele”, decimos “si recoges tu cuarto, puedes ver la tele”. Aunque parezca que estamos diciendo lo mismo, el mensaje llega de manera distinta, le estamos diciendo que sabemos que son capaces de hacerlo sin enfados, sin llegar al grito.

Este tipo de discurso es más beneficioso que el negativo y si mantenemos una conducta constante seguro que ellos comenzarán a emplearla también.

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