Cachetes, ¿si o no?

La bofetada, el azote… son algunos de los métodos utilizados para reprender a los niños. Algunos padres consideran que pegar a los hijos de vez en cuando es imprescindible para corregirlos. A otros, aunque están en contra de esa práctica, se les escapa la mano de forma involuntaria cuando la situación los sobrepasa.

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Las últimas tendencias educativas, basadas en la tolerancia y la libertad, recomiendan el diálogo como forma de modelar la personalidad del niño, pero algunos padres no renuncian al azote o la bofetada para imponer la disciplina. Por otro lado, la actitud desafiante de los menores deja en muchos casos a los padres desarmados para hacer que cumplan las normas. ¿Qué hacer?

Hay padres que justifican el uso de la fuerza para evitar situaciones de peligro. Por supuesto hay que proporcionar al niño un entorno seguro, pero no se consigue con amenazas o azotes. Es de gran utilidad acondicionar la casa para pequeños exploradores o asegurarse de que van de nuestra mano en espacios abiertos o con peligros potenciales, por lo menos hasta que sean conscientes de los riesgos.

Alternativas a los cachetes

1.- Palabras que expresen con claridad nuestros sentimientos pero sin atacar al niño. Conviene usar frases cortas aunque firmes: “Estoy muy enojado/a…”.
2.- Irse. La mejor palabra de cuatro letras para cortar una pelea subida de tono.
3.- Hacer las paces cuando la tormenta ha pasado. Los padres pueden volver a mostrarse cariñosos y hacer saber a sus hijos que su enfado, por muy fuerte que parezca, es pasajero.

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