Bulling en el jardín de infancia

La semana pasada Nicolás, de tres años, rogó a su madre que no lo dejará en el jardín de infancia ya que Jaime, uno de sus compañeritos, le iba a pegar. El miedo era visible en los ojos de Nico, por lo que su mamá optó por hablar con la parvularia.

bullying La maestra le explicó que ya varios padres habían expresado sus preocupaciones por Jaime, pero que Nicolás nunca se enfrentaba a él y aceptaba que le molestase y le tratará mal. Eso les hizo llegar a la conclusión que la culpa no sólo era de Jaime, sino que también existía un problema con Nico.

El Bulling no es una cosa propia de la escuela, sino que puede afectar a los niños desde temprana edad. No existe jardín de infancia que no tenga su pequeño matón, en éste caso representado por Jaime, que a los cuatro año dominaba a sus compañeritos.

Una vez que pasan al preescolar los padres piensan que el problema terminó, pero en su clase habrá otro “Jaime” que le aterrorice, igual que cuando pase a la escuela primaria y secundaria. Los abusadores tienden a buscar a niños que se dejen amedrentar fácilmente, y si nuestro hijo comienza a manifestar síntomas de ser víctima de un pequeño abusador, debemos intervenir para ayudarle a enfrentarlo.

Los pequeños que sufren bulling a menudo creen que lo merecen, y no sólo ven en el agresor a un chico malo, sino que también en un par al que admiran por su capacidad de manejar al resto.

Si un niño sufre de éste problema, debemos trabajar en conjunto con un especialista para crear junto al pequeño formas de enfrentar a su agresor lejos de violencia, ayudándole a construir una defensa en base de palabras y un autoestima que le asegure seguir creyendo en si mismo, aún cuando un “Jaime” le haga dudar de su valor.

Un chico seguro y confiado en sus habilidades no se dejará amedrentar fácilmente, siendo capaz no sólo de enfrentar a los “Jaimes” que se presenten en su vida, sino que también ayudar y defender a sus compañeritos más débiles.

Imagen: Babble

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