Besitos y arrumacos

Algo hermoso de ver en unos niños es cuando imitan las acciones de las madres y/o padres. Por ejemplo, donde yo trabajo hay dos niños que no para, cuando llegan, de darse besitos, de cogerse de la mano… Siempre están juntos y no quieren que nadie más se les acerque; incluso a veces finjen que están en un coche fumando (si, hacen el gesto de fumar y todo).

Muchas veces, la mayoría de cosas que hace un niño es producto de lo que ve a lo largo del día… Al igual que cuando decimos una cosa ellos la suelen repetir, a veces sin saber siquiera lo que significa esa palabra, también ocurre lo mismo con los gestos, que suelen formar parte de ellos de forma indirecta, sin saber si ese comportamiento está bien o mal.

A la hora de actúar ante ese comportamiento hay varias posturas al respecto, unos dicen que no pasa nada, que es algo que, mientras no llegue a ser un comportamiento que los niños no deben ver o hacer, no hay problema; otro aconsejan cortar de raíz ese comportamiento a una edad tan pequeña, para que aprendan que no se debe hacer. En mi caso, opto por dejarlos, pero sin quitarles un ojo de encima. Entiendo que ese tipo de acciones genera ternura, ver a un par de niños juntitos abrazados o dándose besos, pero hoy en día los niños ven muchas cosas y no entienden a su edad lo que está bien y lo que está mal, por lo que, si la situación sube de tono, soy la primera en detenerlo, pero no sin mas, sino que los niños también han de saber y comprender por qué los padres o maestras (seños) les niegan el poder hacer una cosa u otra.

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