Bebés y piscina

Puedes llevar a tu bebé a la piscina desde que tiene pocos meses de edad para que chapotee y se divierta en el agua, y para que aprenda algunas medidas de seguridad como la flotación de supervivencia y hacer burbujas con la boca bajo el agua (para no tragar agua).

También le puedes enseñar a dar patadas con los pies mientras tú lo sujetas con firmeza. Según los expertos, alrededor de su primer cumpleaños un niño puede aprender algunos movimientos de natación básicos, como nadar al estilo perrito. Sin embargo, hasta que cumple cuatro años no tiene un desarrollo motor suficiente como para aprender movimientos de natación bien coordinados.

Es muy importante entender que el hecho de que tu bebé se sienta relajado en el agua y aprenda a flotar, no quiere decir que no pueda ahogarse. Debes estar siempre junto a tu hijo y, o bien sujetarlo, o tenerlo a la distancia de tu brazo en todo momento. No lo dejes nunca solo cerca de una piscina o incluso un lugar con agua más pequeño, incluso un cubo con tres dedos de agua, ni por un segundo. Los ahogamientos entre uno y dos años de edad son los más frecuentes.
Por eso, si quieres bañarte con tu bebé en una piscina, hazlo siguiendo todas las precauciones de seguridad y con el objetivo de que se acostumbre al agua, más que de enseñarle a nadar, porque aún no está preparado para eso. Incluso cuando un niño pequeño sabe nadar un poco, sigue estando en peligro de ahogarse si no tiene una supervisión constante.

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