Bebés y el uso del chupete

Durante años se ha debatido acerca del uso del chupete por parte de los bebés, implemento utilizado por muchos padres para mantener al niño tranquilo o calmarlo cuando llora. Existen muchas preguntas acerca los posibles daños de su utilización inmediata y sus consecuencias a futuro.

Uno de los instintos naturales que tiene todo bebé al nacer es el de succionar, lo que le servirá chupete para alimentarse durante por lo menos el primer año de su vida. Es por ello que el chupete les resulta atractivo y confortante.

Los padres no deben apresurarse e introducir el uso del chupete sin haber probado antes otros métodos para calmar o tranquilizar a su hijo. En caso de que ellos fallen se puede recurrir al chupete, pero no como el único modo para evitar que el pequeño llore, sino que como un accesorio momentáneo.

Lo ideal es cesar su uso a los seis meses de edad, ya que más adelante el pequeño puede presentar una dependencia emocional hacia el objeto como un ancla de tranquilidad. Es posible que el niño llore las primeras veces que se lo negamos, pero en sólo días lo olvidará, acto que será muchísimo más difícil en bebés y niños mayores.

La higiene del chupete es fundamental, ya que nuestro niño lo tendrá directamente en su boca, por ello y sobretodo en niños menores de dos meses o aquellos con sistemas inmunes débiles, es necesario hervirlo para eliminar posibles gérmenes. En los meses posteriores, lavarlo con agua corriente será suficiente.

Es importante que antes de comprar un chupete consideremos lo seguro que vaya a ser para el niño. Existen una serie de puntos en los que debemos fijarnos.

  • Debe estar hecho de una sola pieza aparte del chupón, y además su base debe ser lo suficientemente grande para que no quepa dentro de la boca del niño. Además debe poseer un anillo para poder retirarlo con facilidad.
  • Es importante cambiarlo con regularidad, ya que en caso de estar muy gastado puede liberar sustancias que causen problemas de salud.
  • Muchos padres tienden a adherir el chupete a la ropa del niño a través de una cuerda, la que puede ser peligrosa al enredarse en sus manos u otras partes del cuerpo. Jamás debe estar unido por una cuerda a la cuna, mano y menos al cuello del niño.
  • Los padres creen que endulzar el chupete con miel, azúcar u otros endulzantes ayudaran a potenciar el efecto del chupete. Con ello, y aunque aún el bebé no tenga dientes, están propiciando el camino para caries en el futuro.

Imagen: Aquí Mamá

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