Bebés nacidos en verano presentarían una mayor talla y huesos más fuertes

Llegar al final del embarazo en los meses de verano no suele ser algo agradable para la madre, ya que además de los pies hinchados y dolores de espalda, se deben soportar las molestias que provocan las altas temperaturas.

200353913-001 Pero no todo es negativo para los llamados “bebés de verano,” ya que un estudio realizado por la Universidad de Bristol en Inglaterra, reveló que los niños nacidos en verano o principios de otoño suelen presentar una talla mayor que aquellos que llegan al mundo durante lo meses fríos.

Ello se debería a la mayor concentración de vitamina D en la sangre de la madre y por lo consiguiente en la del bebé al nacer producto a la exposición solar, por lo que además recomiendan a las mujeres que vayan a dar a luz en invierno o principios de primavera tomar suplementos de dicha vitamina.

Los pequeños nacidos en verano presentar una mejor estructura ósea, lo que se mide no sólo en el tamaño de los huesos sino que también en su densidad. Además serían en promedio más altos que sus compañeros de “invierno,” contribuyendo a su desarrollo durante la infancia y adolescencia.

Huesos más fuertes y sanos son menos susceptibles a fracturas y a experimentar problemas como la osteoporosis en la edad adulta, por lo que aguantarse altas temperaturas y molestosa transpiración e hinchazón en los pies, al final da frutos para toda la vida.

Imagen: Fotos-Bebé

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