Bambi, Dumbo y películas viejas de Disney

Crecimos con ellas pero no podemos negar que además de divertirnos viéndolas, nos causaron algún grado de miedo y angustia por parte de las imágenes y los temas tratados. Son películas hechas para el niño de antes, momento en que no existían los conocimientos que hoy tenemos sobre psicología y desarrollo infantil. Ahora nos entra la duda acerca de permitir o no que nuestros pequeños vean esas cintas “clásicas”

Bambi En las primeras escenas de Bambi ocurre, con bastante crudeza, una de las situaciones que los pequeños más temen, la muerte de una madre amorosa, la que se gráfica de manera bastante fuerte para entender el dolor y la angustia que el pequeño protagonista sufre. Eso sí, a lo largo de la película, el joven Bambi va creciendo acompañado de otros animales que se convierten en su familia y bases para crecer.

Con Dumbo la situación es algo diferente. El elefantito es separado de su madre en un hecho que desde la mirada infantil le tiene como culpable. Cuando Dumbo la visita podemos sentir sus miedos, angustias y un terror a lo que le sigue. La escena en que el protagonista se emborracha puede ser intimidante para los chicos. ¿Es necesario mostrarles sus terrores dentro de un mundo imaginario?

Hoy cada director y guionista se ocupa de que sus películas sean acordes a las necesidades psicológicas y de diversión del público menudo. En las últimas cintas infantiles, las escenas de muerte son disfrazadas de manera que los niños ya mayores y adultos comprendan lo que pasó, permitiendo a los chicos seguir una película cómica y que disfrutan junto a los adultos, los que son capaces de comprender claves que pasan desapercibidas para los pequeños.

Recuerdo hace unos meses haber mostrado “El libro de la Selva” a un chico de cuatro años, que, a pesar de la gran mayoría de escenas que preferí adelantar, se asustó con las escenas de contenido emocional más que físico.

Acaso los niños de hoy son más débiles o sensibles. Para mi los de hoy y antes comparten lo mismo, sólo que los adultos estamos más consientes. Queda en cada padre elegir la visión del mundo que desea transmitir, pero no olvidemos que la inocencia debe preservarse lo más posible.

Imagen: News Day

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