¡Bailando, me paso el día bailando!

La música nos gusta a todas las personas, adultas y menores. Podemos aprovechar y utilizarla desde que el bebé está en el útero de la madre.

De hecho, durante los nueves meses del embarazo, el bebé está acostumbrado al constante movimiento rodeado de ruidos, melodías y ronroneos.

Cuando todavía es pequeño, podemos bailar con el bebé bien pegado a nuestro cuerpo. Una melodía suave puede ser ideal para calmarle, dormirle o simplemente pasar un buen rato junto a él o ella.

bebes bailarines[1][1]

Además, este ejercicio también beneficia a los bebés en otros aspectos, ya que el movimiento estimula su se sentido del equilibrio y del ritmo. Al establecer contacto visual con ellos, estimula su desarrollo social y emocional y la música favorecerá su capacidad de escuchar.

Cuando ya se sostienen solos y solas sentados, bailarán en esta posición cualquier ritmo que escuchen. También les encantará que les cojamos en brazo y les agarremos una mano para bailar tipo ‘vals’. ¡Cuantas más vueltas y giros mejor se lo pasarán!

Y cuando aprenden a caminar y a tener equilibrio, su creatividad y libertad de movimientos les hará ser reyes y reinas de la pista. Si les gusta bailar, no desaproveches esa oportunidad y fomenta su afición poniéndole música y bailando con él o ella.

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