Autismo

El método ABA (Análisis Conductual Aplicado) para personas con autismo se basa en la reducción de comportamientos inadecuados, en el aumento de la comunicación, de los aprendizajes y de comportamientos sociales apropiados. A fines de la década del 90, el enfoque “Verbal Behavior” (VB – conducta verbal) se convirtió en la primera opción terapéutica para el tratamiento del autismo en los Estados Unidos. La meta de cualquier programa ABA/VB es identificar la motivación natural del niño, capturarla y utilizarla para ayudarle a aprender. El refuerzo es el principio más importante que ha conducido al éxito de ABA a través de los años. Este principio indica que cualquier cosa que sucede después de un comportamiento, y que aumenta la probabilidad de que ese comportamiento se repita en el futuro, es un reforzador para ese comportamiento.
 

La vida es un viaje. Es una búsqueda constante de un mejor vivir. Buscamos una mejor manera de enseñar a nuestros niños, de hacer y conservar amigos, de ganar dinero, de organizar nuestros archivos y de mantener el control sobre nuestras agitadas vidas. A medida que tenemos éxito, nos vamos volviendo cada vez más eficaces en repetir el comportamiento que nos conduce a estos resultados deseados.

Inversamente, nos volvemos cada vez más exitosos en evitar el comportamiento que ha sido un fracaso para la consecución de nuestras metas. Éste es el concepto básico del Conductismo.

El autismo ha sido antaño un trastorno bañado de misterio. En la actualidad, cuanto más se estudia el autismo en nuestra sociedad, más eficaces somos en identificar a aquellos que son afectados por los criterios que consideramos “autistas”.

 Sin embargo, y aunque cada año se diagnostica a más gente con autismo, el criterio del autismo no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado, probablemente, es nuestra interpretación de los criterios y/o del número de personas que cae dentro de dichos criterios.

Un niño es diagnosticado con autismo cuando exhibe por lo menos seis tipos específicos de comportamiento en tres categorías de déficit. Estas tres categorías son: interacción, comunicación y comportamiento/intereses sociales. El déficit incluye una carencia de contacto visual apropiado, fallas para desarrollar relaciones apropiadas con pares, una carencia de intentos espontáneos de compartir intereses y un déficit en el juego de ficción. Los síntomas también pueden incluir retraso o ausencia total del lenguaje oral, uso de estereotipias o uso repetitivo del lenguaje, preocupación por uno o más patrones anormales de interés, y movimientos motores estereotipados y repetitivos.

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