Asma infantil

Mi hijo pequeño no tuvo más remedio que empezar a ir a la guardería, o escuela infantil como les llaman ahora, con muy pocos meses. Como era de esperar, enseguida comenzó a enfermar y a los ocho meses tuvo su primera bronquiolitis. Tal vez los bronquios le quedaron tocados desde entonces o tal vez simplemente sea que son su punto débil, pero el caso es que desde entonces tuvo varias al año e incluso ha tenidos dos neumonías.

La primera vez la pediatra nos recetó Ventolín, pero el niño, que era muy movido, reaccionó fatal. Estaba alteradísimo, no paraba ni un segundo y resultó con una oreja hinchada, un golpe en la cara, se le cayó una uña…Nos dimos cuenta de que no podíamos seguir dándole esa medicación y fuimos a una médico homeópata.

Desde entonces en cada nueva recaída ha tomado homeopatía, pero de todas maneras le llevábamos siempre primero a la pediatra. En una de las visitas nos dijo que tenía asma y nos llevamos un disgusto terrible. Fuimos a un especialista en asma infantil donde le hicieron pruebas y nos dijeron que lo más probable es que se le pasara con la edad, dado que no tenía antecedentes familiares, que no era un asma de origen alérgico y que había dado negativo en la prueba de sudor.

De todas maneras, como vivimos en la costa, compramos un deshumidificador para mantener el ambiente de la casa más seco. Efectivamente, quien sabe si por la edad (ya son 4 años), por la homeopatía, por el deshumidificador o por todo, este año no ha tenido ni un catarro (de momento).

Antes de tomar la decisión de no dar el inhalador al niño consultamos muchas fuentes y ahora me alegro de no habérselo dado. Ha sido muy duro ver al niño con sus crisis y aguantar, pero no queríamos que su cuerpo se acostumbrara y acabara necesitando el inhalador para siempre. Por suerte, nos ha salido bien, aunque es verdad que si le hubiera visto muy mal no lo hubiera dudado y le hubiera dado cualquier cosa.

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