¿Amistad entre padres, madres e hijos?

Para muchos padres y madres, la amistad con los hijos e hijas se ha convertido en la nueva meta a alcanzar, anhelo que les ha hecho olvidar su autoridad y que ha producido efectos no deseados.

Durante milenios, la familia ha tenido una estructura autoritaria. El sentimiento correcto de los hijos e hijas hacia los progenitores era el respeto que, con frecuencia, se convertía en miedo.

En este escenario, la madre, también sometida a un régimen patriarcal, se esforzaba en proteger al hijo, a escondidas para no ofender al marido, colaborando con su sumisión al miedo familiar.

www.hoypadres.com

Los nuevos padres y madres quisieron romper la ancestral lejanía de sus hijos e hijas. La palabra que parecía resumir mejor ese nuevo sentimiento era amistad y, entonces, los padres y las madres, llenos de un profundo y sincero deseo de hacer las cosas bien, anhelaron ser amigos de sus hijos. Este bienintencionado afán ha producido efectos no deseados.
Muchos padres han abdicado de su autoridad, sin conseguir por ello acercarse a sus hijos. Para evitar enfrentamientos, han preferido aguantar cosas que no les gustaban.

Lo cierto es que la relación entre padres, madres e hijos debería integrar algunos rasgos de la amistad, pero no todos. Los padres y madres no son los compañeros de sus hijos, no son sus iguales. Tienen obligaciones educativas que les exigirán a veces imponer su autoridad.

La pretensión de algunas madres y padres de eliminar las distancias entre ellos y sus hijos suele provocar en estos una notable irritación. La relación paterno-filial debería ser una amistad sin reciprocidad estricta. O sea, otra cosa.

Deja un comentario