Amamantando a nuestro bebé adoptado

La adopción es un acto maravilloso en el cual invitamos a ser parte de nuestra familia a un bebé que, por diferentes situaciones, no tiene una. Si bien no se trata de un hijo biológico, su proceso es parecido sicológicamente al embarazo, ya que los padres se preparan durante meses para la llegada del pequeño, con miedos, certezas y las ganas de tenerle pronto en sus brazos.

breastfeedflickrgoetter1353787707-main_Full Muchas veces se tiene la suerte de recibir al bebé a los pocos días o semanas de nacido, pero se pierden los beneficios médicos y de apego que trae el amamantar. Pensando en las madres adoptivas existen métodos que les permiten dar de mamar a sus hijos no biológicos.

Para ello comienzan a prepararse antes de que llegue el bebé consumiendo suplementos que les ayuden. Pero lo principal vendrá cuando ya tengamos al bebé, quien hará parte del trabajo través de la succión sobre el pezón de la madre, lo que estimula la producción y salida de leche.

Lo mejor es consultar con un especialista en el tema cuando tomamos la decisión de adoptar, siendo capaz de guiarnos para estar lista a la hora de alimentar al niño con nuestra propia leche.

Si bien lo más probable es que no se produzca suficiente leche para llenar el total de las necesidades alimenticias del pequeño, si les transmitiremos anticuerpos maternos, algo esencial a la hora de proteger a los bebés contra enfermedades infecciosas, junto con ser una tremenda ayuda para que madre e hijo se conozcan y generen una relación de apego que durará toda la vida.

Imagen: EHow

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