Alimentación: un mundo de sabores

La alimentación de los niños va variando y se va enriqueciendo según pasa el tiempo. Primero será la leche su único sustento, y paulatinamente vamos incorporando algunos alimentos a su menú.

Poco a poco, su organismo va madurando y está listo para asimilar nuevos componentes. Si bien es fundamental respetar el tipo de comidas que le podemos ir dando, tenemos que ir variando y añadiendo distintos tipos de sabores para que se vayan acostumbrando de pequeños a una alimentación rica y variada que contenga todos los ingredientes necesarios para un crecimiento ideal.

Es muy común que los niños desde edad preescolar se nieguen a probar nuevos sabores o rechacen algunos con solo mirarlos sin siquiera probarlos. Por eso es bueno educarlos de muy pequeños en la variedad.

Pero no todo está perdido y nunca es demasiado tarde para variar el menú. Si la hora de la comida se convierte en una lucha, podemos animarlos a participar en la elaboración, así el contacto y la manipulación de la comida lo harán sentirse más cercano a algunos nuevos alimentos. Dejarlos que metan sus manos, que se ensucien y que ensucien nuestra cocina, que se chupen los dedos si es necesario, es una estrategia que acerca a los niños a la comida.

Armar sus platos de formas divertidas también hará más atractivo el almuerzo. Preparar caras con verduras o con varitas de pescado le gustará más que si sólo se las presentamos como a un adulto.

Intenta hacer de este momento un juego, siempre respetando que estamos comiendo, y verás que funcionará.

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