Algunos errores corrientes pueden ser peligrosos cuando educamos

 
 
Muchas mamás se quejan a menudo de la inquietud y nerviosismo que presenta su hijo. Generalmente esta caracterización de niño nervioso está acompañado de empecinarse en algo y no ceder con facilidad. Esta actitud provoca una reacción en la mamá o en el papá frente al niño.
 
 
Lo peor que se puede hacer frente a un niño que tiene un ataque de nervios, empecinado en lograr algo, es hacerlo ceder por la fuerza. Si se le dice que se lo hará ceder por la fuerza, tomará más fuerza aún en su lugar, ya que no quiere perder. Es mal jugador, y no se considera vencido.mini_75_6638_1222964702434636nina-sola.jpg
 
 
En esta situación juegan un papel preponderante las emociones. Sepamos que el niño no se siente vencido y recomenzará la resistencia  en la próxima ocasión.
Muy mal eligen algunos padres en usar en este enfrentamiento, la violencia.
 
 
Cuando el pequeño se muestra indomable para el padre o la madre, creen que con una paliza se va a calmar. Comienza un momento muy peligroso ya que el niño es agredido físicamente y humillado. Y el padre cree que de esa manera pudo imponerse. Luego este mecanismo va a hacer que el niño comience a reaccionar de la misma manera.

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