Al salir de clase

Cuando terminan las clases vespertinas, los y las escolares están deseando salir del colegio para jugar, merendar, hacer alguna actividad, estar con los padres y madres…Pero para algunos no es atrayente porque saben que al salir o al llegar a casa, no habrá nadie esperándoles.

Para algunos niños o niñas, esta situación no supone ningún problema y se acomodan rápidamente. Realizan sus tareas y deberes, juegan…Pero para otros, la situación es más complicada e intentan combatir la soledad viendo la tele, jugando a los video-juegos o en la calle sin ningún tipo de supervisión.

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No actúan con malicia, sino que en muchas ocasiones es una vía de escape para evitar la soledad y la sensación de que no son importantes para sus padres y madres. Por eso, es importante que, si nuestras responsabilidades laborales nos lo impiden, intentemos que otras personas puedan estar con ellos y ellas y supervisarles.

Es importante que sepan que siempre habrá alguien esperándoles en casa. Puede ser una canguro, abuelos y abuelas, otros familiares, algún vecino o vecina…Otra opción es que realicen algún tipo de actividad extraescolar que les guste y les mantenga ocupados. Deportes, pintura…

En cualquier caso, es importante que niños y niñas sepan por qué no están sus padres y madres, dónde están, el plan de cada tarde…Para evitar el sentimiento de soledad debemos interesarnos por ellos y ellas y llamarles por teléfono, que nos cuenten qué han hecho. Cuando lleguemos a casa, es imprescindible que tengamos un tiempo para estar con ellos y ellas, para comunicarnos y que nos cuenten lo que sea necesario. En definitiva, para que sepan que estamos ahí y que nos importan.

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