¡Al rico helado!

La mayoría de la gente considera los helados como una golosina más. Sin embargo, desde el punto de vista nutritivo, son una buena opción frente a otros dulces, ya que suelen estar hechos a base de leche, lo que los convierte en una buena fuente de calcio, vitamina A y proteínas, y a veces incluyen huevo y frutas entre sus ingredientes.

Las denominaciones de venta de los helados son muy variadas y conviene conocerlas, pues nos hablan de productos de muy distinto tipo:
Los “helados de crema” tienen un 8% de grasa láctea, como mínimo, y un 2,5% de proteínas lácteas, mientras que los “helados de leche” tienen un 2,5% de grasa láctea y los “de leche desnatada”, solo un 0,3%.

Los que se llaman simplemente “helados” tienen como mínimo un 5% de grasas no lácteas, normalmente de procedencia vegetal, aunque sus proteínas sí son lácteas.

Los “helados de agua” tienen al menos un 12% de extracto seco y lo demás es agua. Pueden ser “sorbetes” o “granizados”, dependiendo de si se presentan en estado sólido o semisólido.

Los “mantecados” son helados que llevan huevo en su composición.

Los helados “con” fruta tienen, al menos, un 15% de fruta o su equivalente en zumo; si llevan menos fruta o solo están aromatizados, serán helados “con sabor a” fruta (en el caso de que lleven frutos secos, el límite entre ambas categorías baja al 7%).

Las “mousses”, las “espumas” y los “montados” de helados son helados que se baten para que se esponjen con aire y adquieran una textura más ligera.

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